EN UNA TASCA

El tontaina cogió el móvil y, en lugar de comer lo que tenía servido, se puso a tomar fotos, algo esperable por sus pintas, por el pelo pintado, por sus modos de divo, por su afán de llamar la atención del personal.
Desde la distancia se distinguían varias tapas, pero el susodicho seguía en su mundo, prefería hacer capturas para sus redes… ¡qué despropósito!
—No hables así, tal vez sea un creador de contenidos…
Sea lo que sea, pero si vienes a uno de estos lugares es para comer, no para tomar fotitos.
—De repente lo han contratado para que haga promoción, tú qué sabes.
Muy bien, pero que lo haga cuando esté vacío el local, no cuando hay servicio, en especial en estos lugares en los que es difícil encontrar mesa, sin reserva no hay manera.
—No solo con reserva, si quieres tomar algo en la barra se puede sin problemas.
En la barra no se puede comer, solo picar, además es incómodo.
—Tampoco exageres, no es igual a sentarse en una mesa, pero no lo veo tan mal, para tomar una copa la barra bien.
Pero el punto no es ese, sigo pensando que, en lugar de estar ahí tomando fotitos, debería estar comiendo.
—Pareces un amargado.
No soy un amargado, pero esto de los creadores de contenido se nos está yendo de las manos, están por todas partes, además resultan tan poco naturales, salta a la vista que todo es preparado, tan perfecto, tan detallado, la vida no es así.
—No te das cuenta de que esa es la gracia, le venden sueños a la gente. La gracia, y disculpa que lo repita, es que todo se vea perfecto, la gente, al seguir sus recomendaciones, quiere disfrutar, aunque sea un momento, de esa perfección, desean sentir en sus carnes esa alegría que los creadores de contenidos dicen sentir en sus videos.
Yo no estoy aquí por haber visto el video de un creador de contenido, estoy aquí porque ya conocía el lugar, en el pasado, su ambiente familiar siempre me agradó, además, resultaba acogedor y tranquilo, todos venían a lo que venían, comer, y luego se iban, así de simple y sencillo.
—Ten presente de que eran otros tiempos.
Ni tanto, te hablo de hace unos diez años, nada más.
—Pues es una década, en un lapso así, cambian muchas cosas, o acaso tú no has cambiado.
Tampoco soy un iluso, sé que los tiempos cambian, pero este tipo de sitios deberían mantenerse inmutables, de la forma en la que nos gusta a sus clientes de toda la vida, ya que el día en que todos esos que solo vienen por recomendación de las redes sociales no vengan, lamentaran el haber optado por este modelo.
—En ese momento se pondrá de moda otro, no te preocupes.
Me preocupa que gente como ese solo piense en sacarse fotitos, ¿cuánto llevamos hablando?, y aún no ha tocado nada del plato, quizás le habrá llenado la tripa el haber hecho tantas tomas y ahora ya no tiene apetito.
—En lugar de fijarte en los demás, fíjate en lo que tienes delante, estás a otra cosa en lugar de disfrutar del momento, ¿no dices que a este lugar se viene a comer?, venga, se está enfriando el plato.