Era verano, pero sentía frío, se lo decía a la Meiga, pero pensaba que se estaba burlando, aunque no lo creas, lo siento en los huesos, me cala tanto que hoy me vestiré antes, no me quedaré más tiempo aquí, a tu lado, no porque no quiera, por mí, me quedaría la vida entera, pero esta sensación no es agradable. Te acercaré la camisa, no te molestes, si me la pongo y me recuesto se arrugará, ya sabes como son los del ministerio, quieren que estemos hechos un pincel, tenemos que dar una buena imagen, como siempre buscando excusas para irte, dijo escuetamente, no, no es eso, me lo exigen.
Preocupado por mantener las formas, se centró en su aspecto, tienes que fijarte mejor, no quieres que se arrugue, pero yo la veo poco cuidada, ¿no sabes planchar?, no tengo tiempo, si lo tuviera iría más presentable de lo que voy, pero hago lo que puedo, no me veo tan mal, ¿no?, mal no te ves, pero podrías verte mejor, ja, ja, ja… qué cabrona eres, era una bromita, si no puedo bromear con mi chico, ¿con quién? ¿Tú chico?, expresó sorprendido, ¿ahora nos van las etiquetas?, ¿cómo quieres que te llame?, eres mi chico, ¿no?, a ver, soy un tío, que eventualmente queda contigo, llevamos saliendo una buena temporada, sí, llevamos saliendo…, respondió, sin embargo, aún nos queda tiempo para empezar a aburrirnos y colocarnos, valga la redundancia, esas etiquetas que complican las cosas, a veces eres tan gilipollas, no tienes tacto para hablar.
Disculpa, siento hablar así, pero solo quiero que las cosas queden claras entre nosotros, por ahora no quiero que nos pongamos etiquetas, si quieres más adelante. ¡Qué fácil!, ¿no?, no quiero etiquetas, pero para lo otro sí, para eso sí queremos. No te pongas en ese plan, simplemente no quiero esas etiquetas, creo que desde el día que una pareja se las pone, marca el principio del fin. ¿No sabes tú que las relaciones empiezan para terminar?, no lo había visto así, sé que solo tenías una perspectiva y no está mal, eres como eres, solo eso.
A pesar de su interés por salir, la charla se estaba extendiendo más de lo que hubiera querido, en serio, sigo teniendo frío, ¿tienes la ventana abierta?, claro que no, sé que no te gusta que estemos aquí y que se enteren los vecinos, siempre la cierro por tu discreción. No hay necesidad de llamar la atención, sé que no hay necesidad, pero qué nos importa el resto, ¿acaso vivimos de ellos?, tienes razón, la próxima vez deja la ventana abierta y no solo eso, también la puerta, todas las puertas. A veces deberías guardarte tu sarcasmo para ti, no hay necesidad de que lo exteriorices, me gusta compartirlo contigo, no me gusta ser egoísta, repito, a veces, deberías guardarte tu sarcasmo para ti y no digo más.
Qué raro, sentir frío ahora mismo, di que quieres pirarte de una vez, no tienes porque poner pretextos, no son pretextos, me gustaría que estuvieras en mis carnes y tuvieras la sensación que tengo, es incómoda. Hagamos de cuenta que te creo, que tienes frío, quizás será la edad, ya estás viejito, por eso lo sufren tus huesos, por eso mismo tienes que cuidarme, si no quieres que me enferme, en todo lo que puedo te cuido, el problema es que no sé lo que demonios haces cuando te vas de aquí, ¿me vas a pedir cuentas?, no, de ningún modo, solo te lo recuerdo, no te preocupes, no hago nada que tú no harías, qué graciosito eres, seguro tienes a alguna lagartona, crees que teniéndote a ti, ¿tendría una?, no deberías.
En vista de que el frío seguía perturbando su comodidad, se levantó de la cama, se vistió y se dirigió al baño. Por cierto, probablemente a fin de mes me manden por unos días al norte, qué conveniente, así no me verás, no es por no verte, ya sabes, yo soy un mandado, yo no pincho ni corto, ¿puedo ir contigo?, te aburrirías, tengo que estar en reuniones y presentar informes, a eso súmale que debo ponerme al día con el trabajo acumulado, tú siempre tan ocupado, por suerte, el día que no me den responsabilidades significará que soy irrelevante y, estando la situación como está, no quiero ni pensarlo, a mi edad buscar trabajo sería una odisea.
Cuando terminó de arreglarse volvió al cuarto y comenzó a darse los retoques finales mirándose en el espejo del ropero empotrado en la pared, ¿te gusta la corbata que llevo?, no está mal, pero me gustan los colores más alegres, no los que a ti te gustan, pero me van mejor, o eso creo, que lo creas no significa que sea así, si me dejaras a mí elegirte los trajes, ya verías, serías la sensación, pero prefieres ser un muermo en cuestión de vestimenta, de ningún modo te dejaría esa responsabilidad, además me vista como me vista es parte de mi personalidad, te puede gustar más o menos. Prométeme que hoy estarás antes de las ocho, me apetece hacer muchas cosas, no te prometo nada, no sé qué haré después de salir del trabajo, ya sabes, si surge una reunión, no puedo escaquearme, haz todo lo posible, no te prometo nada, ¿sabes?, debía pedírtelo, no me hubiera quedado tranquila.
¿Sabes?, no quiero ser más que un simple polvo en tu vida, solo eso, no lo eres, tú eres especial. Ahora me voy, se me hace tarde, a ti siempre se te hace tarde, no me sorprende, tengo responsabilidades, sí, lo sé, no sé ni para qué me molesto, no cambiarás en tu vida.
Preocupado por mantener las formas, se centró en su aspecto, tienes que fijarte mejor, no quieres que se arrugue, pero yo la veo poco cuidada, ¿no sabes planchar?, no tengo tiempo, si lo tuviera iría más presentable de lo que voy, pero hago lo que puedo, no me veo tan mal, ¿no?, mal no te ves, pero podrías verte mejor, ja, ja, ja… qué cabrona eres, era una bromita, si no puedo bromear con mi chico, ¿con quién? ¿Tú chico?, expresó sorprendido, ¿ahora nos van las etiquetas?, ¿cómo quieres que te llame?, eres mi chico, ¿no?, a ver, soy un tío, que eventualmente queda contigo, llevamos saliendo una buena temporada, sí, llevamos saliendo…, respondió, sin embargo, aún nos queda tiempo para empezar a aburrirnos y colocarnos, valga la redundancia, esas etiquetas que complican las cosas, a veces eres tan gilipollas, no tienes tacto para hablar.
Disculpa, siento hablar así, pero solo quiero que las cosas queden claras entre nosotros, por ahora no quiero que nos pongamos etiquetas, si quieres más adelante. ¡Qué fácil!, ¿no?, no quiero etiquetas, pero para lo otro sí, para eso sí queremos. No te pongas en ese plan, simplemente no quiero esas etiquetas, creo que desde el día que una pareja se las pone, marca el principio del fin. ¿No sabes tú que las relaciones empiezan para terminar?, no lo había visto así, sé que solo tenías una perspectiva y no está mal, eres como eres, solo eso.
A pesar de su interés por salir, la charla se estaba extendiendo más de lo que hubiera querido, en serio, sigo teniendo frío, ¿tienes la ventana abierta?, claro que no, sé que no te gusta que estemos aquí y que se enteren los vecinos, siempre la cierro por tu discreción. No hay necesidad de llamar la atención, sé que no hay necesidad, pero qué nos importa el resto, ¿acaso vivimos de ellos?, tienes razón, la próxima vez deja la ventana abierta y no solo eso, también la puerta, todas las puertas. A veces deberías guardarte tu sarcasmo para ti, no hay necesidad de que lo exteriorices, me gusta compartirlo contigo, no me gusta ser egoísta, repito, a veces, deberías guardarte tu sarcasmo para ti y no digo más.
Qué raro, sentir frío ahora mismo, di que quieres pirarte de una vez, no tienes porque poner pretextos, no son pretextos, me gustaría que estuvieras en mis carnes y tuvieras la sensación que tengo, es incómoda. Hagamos de cuenta que te creo, que tienes frío, quizás será la edad, ya estás viejito, por eso lo sufren tus huesos, por eso mismo tienes que cuidarme, si no quieres que me enferme, en todo lo que puedo te cuido, el problema es que no sé lo que demonios haces cuando te vas de aquí, ¿me vas a pedir cuentas?, no, de ningún modo, solo te lo recuerdo, no te preocupes, no hago nada que tú no harías, qué graciosito eres, seguro tienes a alguna lagartona, crees que teniéndote a ti, ¿tendría una?, no deberías.
En vista de que el frío seguía perturbando su comodidad, se levantó de la cama, se vistió y se dirigió al baño. Por cierto, probablemente a fin de mes me manden por unos días al norte, qué conveniente, así no me verás, no es por no verte, ya sabes, yo soy un mandado, yo no pincho ni corto, ¿puedo ir contigo?, te aburrirías, tengo que estar en reuniones y presentar informes, a eso súmale que debo ponerme al día con el trabajo acumulado, tú siempre tan ocupado, por suerte, el día que no me den responsabilidades significará que soy irrelevante y, estando la situación como está, no quiero ni pensarlo, a mi edad buscar trabajo sería una odisea.
Cuando terminó de arreglarse volvió al cuarto y comenzó a darse los retoques finales mirándose en el espejo del ropero empotrado en la pared, ¿te gusta la corbata que llevo?, no está mal, pero me gustan los colores más alegres, no los que a ti te gustan, pero me van mejor, o eso creo, que lo creas no significa que sea así, si me dejaras a mí elegirte los trajes, ya verías, serías la sensación, pero prefieres ser un muermo en cuestión de vestimenta, de ningún modo te dejaría esa responsabilidad, además me vista como me vista es parte de mi personalidad, te puede gustar más o menos. Prométeme que hoy estarás antes de las ocho, me apetece hacer muchas cosas, no te prometo nada, no sé qué haré después de salir del trabajo, ya sabes, si surge una reunión, no puedo escaquearme, haz todo lo posible, no te prometo nada, ¿sabes?, debía pedírtelo, no me hubiera quedado tranquila.
¿Sabes?, no quiero ser más que un simple polvo en tu vida, solo eso, no lo eres, tú eres especial. Ahora me voy, se me hace tarde, a ti siempre se te hace tarde, no me sorprende, tengo responsabilidades, sí, lo sé, no sé ni para qué me molesto, no cambiarás en tu vida.

