Desde que se constituyó como un estado independiente, tras una serie de situaciones bélicas, se convirtió en un destino veraniego atractivo, sus playas destacaban por el color de su arena y el agua por su claridad, esto último llamaba la atención de los visitantes que no escatimaban esfuerzos para hacerse una instantánea para la posteridad.
Asimismo, cuando, en su momento, los habitantes debatieron si abrirse al turismo o no, hubo voces discrepantes, ya que sentían que el paisaje se vería alterado y también su tranquilidad, sin embargo, no lograron dar argumentos que hicieran dar marcha atrás a la decisión de convertirse en destino turístico.
A pesar de todas las bondades de esa tierra, lo que tenía devanándose los sesos a las autoridades era qué hacer con la cantidad ingente de gatos. Sopesaron diferentes opciones, pero la que al final pusieron en práctica fue la de armar una historia alrededor de ellos, en la que, apelando a la inventiva local, señalaban que habitaron la zona desde muchos siglos atrás, incluso, para darle más sustento, citaban diferentes hallazgos arqueológicos en los que se demostraba sus afirmaciones.
Este relato caló entre los foráneos de tal forma que los encandiló, incluso algunos dejaban colaboraciones voluntarias, en unas urnas colocadas para su cuidado. Les fascinaba verlos moviéndose por todas partes como si fueran animales silvestres, así como su impasividad al ver a los seres humanos, algunos se dejaban acariciar y tomar fotos, les gustaba ser el centro de atención.
Con el paso del tiempo, los lugareños se vieron en la necesidad de remodelar su pequeño aeropuerto y adaptar sus instalaciones a las exigencias de los entes de seguridad (encargados de velar por la integridad de los diferentes visitantes), con ello consiguieron dar realce y demostrar al mundo que no escatimarían esfuerzos para llegar a ser un destino atractivo.
Su avión llegó sobre las doce del día, según las palabras del piloto dieciocho minutos antes de lo esperado. La temperatura era de unos treinta grados y se esperaba que las condiciones climáticas fueran agradables. Una vez que descendió se dirigió al control de pasaportes en dónde le colocaron un sello, luego se fue a coger el coche, había una cola inmensa que parecía interminable.
Sería su primera vez en ese país, no era un sitio conocido, pero su nombre exótico hizo que lo escogiera como su destino vacacional, eso y que se ajustaba a su presupuesto (era un destino relativamente barato).
Salvo la imprevista espera, por lo demás, el viaje resultó agradable, el casco antiguo de la ciudad, de estilo medieval, se veía bien cuidado, había una infinidad de tiendas, todas enfocadas en vender souvenirs, también había diferentes restaurantes, se cruzó con muchos visitantes de su misma procedencia.
Al final la experiencia fue mejor de lo esperado, salvo por la proliferación de los creadores de contenido que los obtenían a costa de incordiar a los demás.
Al concluir la temporada todo volvía a la normalidad se iban los visitantes y se quedaban solo los mil habitantes de siempre.

