Estuvo minutos antes de la hora indicada en el centro. Lo habían citado en el primer turno, le venía bien, así estaría más fresco.
Confiado se situó en su lugar asignado, como todavía tendría que esperar, comenzó a repasar en su mente lo que había estudiado.
Esta vez no sería como la anterior, en la que se quedó en blanco y no pudo demostrar su preparación.
La prueba dio inicio, no quería cometer los errores de la vez anterior (equivocarse en las respuestas), además, si se cumplía su previsión, terminaría pronto y tendría el resto de la mañana libre y la dedicaría a despejarse.
Estudiaba teniendo el ordenador delante, ya que le ayudaba a aclarar los conceptos ambiguos de sus anotaciones, así aprehendía todo tipo de datos a la par de los que necesitaba para participar de la evaluación anual.
Cuando terminó de repasar el primer apartado y creyó tenerlo asimilado, se detuvo. Con esta pausa esperaba quitarse presión, por eso se puso a inspeccionar en su portátil la página de una publicación especializada en videojuegos, le gustaba revisarla por sus artículos didácticos.
De esta forma se enteró de los cambios en la industria, querían dejar de lado algunos formatos en pro de otros. Algunos consumidores estaban molestos, este hecho lo llevó a meditar sobre su posicionamiento, ¿de qué lado estaría?, sería a favor o en contra, tenía sus dudas, pues no estaba al tanto de la situación, mientras tanto seguiría de cerca el desarrollo de la disputa.
De repente, observó el reloj y notó que se había tomado más tiempo del debido para el descanso.
Si en lugar de distraerse hubiera seguido con su preparación, ahora mismo estaría terminando de estudiar —se dijo—, por eso, sin dilación, volvió sobre sus apuntes, apurando la lectura para terminar cuanto antes, sin embargo, de forma mecánica, se distrajo con una web deportiva, no pensaba detenerse en ella, pero, al leer un titular que llamó su atención, se dispuso a repasar su contenido.
Una vez concluida su revisión, retomó lo que había dejado a medias, el tiempo que le quedaba para descansar sería mínimo, un par de horas, en el mejor de los casos, en el peor, una, pero era mejor que nada. Trataba de evadir las distracciones, aunque resultaba una tarea difícil, pues estas estaban por todas partes, bastaba con que se detuviera un instante y su atención se centraba en todo menos en las notas que tenía delante, al ver que esta acción se repetía, no avanzó en su repaso, se había estancado y las horas se le venían encima, pensando en esto hizo un último esfuerzo, leyó todo lo que faltaba hasta donde se lo permitió el cansancio, al final durmió menos de lo que esperaba.
Dejando de lado cualquier pretexto se presentó en su centro de estudios y rindió el examen. Lamentablemente, al revisar las preguntas, descubrió que no recordaba nada de lo que había estudiado, no supo cómo contestar, debido a que las respuestas eran puntuales y precisas, lo que le dejaba poco margen para utilizar su inventiva, por eso lo rellenó como pudo, al entregarlo lo hizo desilusionado, no aguardaba una calificación que le reconfortara.
Confiado se situó en su lugar asignado, como todavía tendría que esperar, comenzó a repasar en su mente lo que había estudiado.
Esta vez no sería como la anterior, en la que se quedó en blanco y no pudo demostrar su preparación.
La prueba dio inicio, no quería cometer los errores de la vez anterior (equivocarse en las respuestas), además, si se cumplía su previsión, terminaría pronto y tendría el resto de la mañana libre y la dedicaría a despejarse.
Estudiaba teniendo el ordenador delante, ya que le ayudaba a aclarar los conceptos ambiguos de sus anotaciones, así aprehendía todo tipo de datos a la par de los que necesitaba para participar de la evaluación anual.
Cuando terminó de repasar el primer apartado y creyó tenerlo asimilado, se detuvo. Con esta pausa esperaba quitarse presión, por eso se puso a inspeccionar en su portátil la página de una publicación especializada en videojuegos, le gustaba revisarla por sus artículos didácticos.
De esta forma se enteró de los cambios en la industria, querían dejar de lado algunos formatos en pro de otros. Algunos consumidores estaban molestos, este hecho lo llevó a meditar sobre su posicionamiento, ¿de qué lado estaría?, sería a favor o en contra, tenía sus dudas, pues no estaba al tanto de la situación, mientras tanto seguiría de cerca el desarrollo de la disputa.
De repente, observó el reloj y notó que se había tomado más tiempo del debido para el descanso.
Si en lugar de distraerse hubiera seguido con su preparación, ahora mismo estaría terminando de estudiar —se dijo—, por eso, sin dilación, volvió sobre sus apuntes, apurando la lectura para terminar cuanto antes, sin embargo, de forma mecánica, se distrajo con una web deportiva, no pensaba detenerse en ella, pero, al leer un titular que llamó su atención, se dispuso a repasar su contenido.
Una vez concluida su revisión, retomó lo que había dejado a medias, el tiempo que le quedaba para descansar sería mínimo, un par de horas, en el mejor de los casos, en el peor, una, pero era mejor que nada. Trataba de evadir las distracciones, aunque resultaba una tarea difícil, pues estas estaban por todas partes, bastaba con que se detuviera un instante y su atención se centraba en todo menos en las notas que tenía delante, al ver que esta acción se repetía, no avanzó en su repaso, se había estancado y las horas se le venían encima, pensando en esto hizo un último esfuerzo, leyó todo lo que faltaba hasta donde se lo permitió el cansancio, al final durmió menos de lo que esperaba.
Dejando de lado cualquier pretexto se presentó en su centro de estudios y rindió el examen. Lamentablemente, al revisar las preguntas, descubrió que no recordaba nada de lo que había estudiado, no supo cómo contestar, debido a que las respuestas eran puntuales y precisas, lo que le dejaba poco margen para utilizar su inventiva, por eso lo rellenó como pudo, al entregarlo lo hizo desilusionado, no aguardaba una calificación que le reconfortara.

