ENGAÑADO

Últimamente la situación está difícil, lo que implica sufrir una serie de dolores de cabeza frecuentes —incluso diría que se están haciendo crónicos—, sino fuera por las pastillas, paliativos, sería un sinvivir.
He asistido a diferentes entrevistas, pero no paso de las preguntas de cribado. Probablemente el problema recaiga en mi sinceridad y en mi falta de experiencia en los sectores a los que postulo, ya que, aun explicando que no tengo inconvenientes en asistir a formaciones y que aprendo rápido, me descartan de inmediato. Sin embargo, las diferentes empresas no están interesadas en dar capacitación, quieren trabajadores que vengan adiestrados de casa.
Por eso, tras dirimir entre muchas posibilidades, me he propuesto ser un emprendedor, dejaré de lado presentarme a esas entrevistas insufribles, en las que te auscultan, te hacen preguntas personales, en dónde intentan convencerte de que están ahí para oírte y se muestran afables, con el único fin de que te confíes para que te sueltes, te sientas más relajado y consideres a quienes tienes delante como aliados y no como simples captadores de personal.
Gracias a revisar diferentes propuestas que he encontrado en las redes sociales, me he dado cuenta de que la única forma de robarle un pedacito del pastel al sistema capitalista es apuntando hacia sectores poco explotados.
En la actualidad contamos con herramientas que permiten efectuar estudios sin esforzarse en exceso, de tal modo que, desde la comodidad del sofá he podido descubrir hacia dónde quiero apuntar, quiero sacar todo el jugo a mis capacidades, por eso me haré un puesto mi medida.
Así pues, ahora mismo estoy diagramando mi plan de negocio, espero, desde mi ignorancia, tener ganancias desde el primer año y, si es posible, ampliar la oferta.
Algo que tengo interiorizado es la diversificación, no quiero dormirme en los laureles, quiero demostrar que este primer, gran logro, ha sido fruto de un estudio sesudo y sustancial, no he sido alguien que se inspiró y se lanzó, sin más, a este mundillo, antes de hacerlo he desarrollado un estudio paciente y detallado para lograr este sueño, ser mi propio jefe.
Durante el tiempo que he invertido en mis análisis, he encontrado una serie de trampas, por llamarlas de algún modo, aunque más bien, por su funcionamiento son estafas en toda regla, por ejemplo, me topé con una en la te prometían generosas comisiones solamente ingresando a unos links que te proporcionaba un especialista en este rubro.
En el papel, darle clic a un enlace es fácil, no requiere un esfuerzo excesivo o conocimientos, solo implica contar con el tiempo pertinente y tener claro cómo hacerlo.
Por consiguiente, las ganancias que se podían obtener dependían de la cantidad de enlaces que te proporcionaran, al inicio estos eran pocos, lo que implicaba tener ingresos pequeños, ingresos, eso sí, que se veían reflejados en la cuenta del banco, con esto te demostraban que todo era real. No obstante, este era el anzuelo, hacer como sí su sistema funcionara y generar confianza en los usuarios, a quienes se les explicaba que si querían aumentar sus ganancias debían pagar para ascender de nivel en la plataforma, algunos hicieron el desembolso y no les proporcionaron los enlaces prometidos, más bien descubrieron que era imposible hablar con el contacto con el que se inició todo, en resumen, perdieron el dinero y no tenían forma de reclamar a nadie, de esta forma su sueño de independencia económica se esfumó.
Yo, por mi parte, sigo centrado en mi hoja de ruta. No sé cómo me irá en mi emprendimiento, espero que salga como lo he previsto, por lo demás, siento una gran incertidumbre ante esto de abrirme paso en el mundo empresarial.