El día, aparentemente insustancial, seguía su curso. Amaneció sin aclarar del todo, pues la temporada era un sinsentido, llovía incesantemente, la gente prefería quedarse en casa, pero algunos estábamos obligados a sufrir sus estragos.
A eso del mediodía, esperando cumplir con la rutina e irme a casa, me llegó una carta certificada, de buenas a primeras, me sorprendió, no esperaba ninguna comunicación de este estilo, a pesar de ello, la recibí y firmé la hoja que me acercó el mensajero.
Quizás por el temor de toparme con malas noticias, o con algún ultimátum, me dije que ya tendría tiempo para lo personal, por eso mismo mi reacción fue la de dejar el sobre en mi escritorio, seguiría con mis deberes, intentando estar entretenido para retrasar su apertura, pero llegó un momento en el que terminé todo lo pendiente.
Sin nada más por delante me dije que debía hacerle frente a mi suerte, si había una confusión, solo la descubriría al revisar los documentos, por eso no pude dilatar la lectura de esos folios.
Al comenzar a analizar el escrito, supe, por la forma en la que venía redactado, en dónde se citaban una serie de leyes y se repartían tecnicismos por doquier, que su fin era entorpecer mi lectura y confundirme, para generarme incertidumbre y que me ciñera a sus requerimientos.
Me causaba temor el hecho de que cualquiera pudiera acceder a mis datos personales. ¿En dónde estaban esos dispositivos que velaban por su protección o acaso era mentira eso de que resguardaban el acceso a tu información personal? ¿Cómo carajos habían accedido a mi dirección, a mi nombre completo y sabían exactamente a lo que me dedicaba?, sin duda, esto me creaba inseguridad, a su debido tiempo me pondría con este tema, presentaría una queja formal a quienes se encargaban de salvaguardar su protección.
Seguí con mi escudriñamiento, hasta que caí en su similitud con otros escritos que recibía constantemente en el mail, en donde del mismo modo usaban palabritas difíciles, conminándome, como no, a contactarlos y ponerme a su disposición para solucionar el problema en el que supuestamente estaba inmerso.
A estos correos nunca solía prestarles atención, sabía claramente que eran un fraude, por eso mismo pasaba de ellos, sin embargo, en la situación en la que me encontraba decidí revisar alguno, pronto me di cuenta de que era similar en forma a la carta certificada, por lo tanto, estaba claro que no era un documento legal, lo habían enviado de esa forma, como si fuera algo sumamente importante, para ver si caía en su juego.
Cuando comprendí que la carta era idéntica a los mails que recibía, me sentí más tranquilo, pues sabía que ese tipo de mensajitos los enviaban a destajo, esperando que algunos incautos siguieran sus directrices.
Cuando releí tranquilamente las incoherencias que contenía el escrito, finalicé abruptamente su lectura, cogí el papelito, lo doble, lo metí en su sobre, de buena calidad, por cierto, con paciencia lo volvía a cerrar, me di la molestia de que encajara todo nuevamente en su lugar, una vez que terminé lo tiré a la basura, de nada servía prestar atención a tonterías de este estilo, salí rumbo a casa.
A eso del mediodía, esperando cumplir con la rutina e irme a casa, me llegó una carta certificada, de buenas a primeras, me sorprendió, no esperaba ninguna comunicación de este estilo, a pesar de ello, la recibí y firmé la hoja que me acercó el mensajero.
Quizás por el temor de toparme con malas noticias, o con algún ultimátum, me dije que ya tendría tiempo para lo personal, por eso mismo mi reacción fue la de dejar el sobre en mi escritorio, seguiría con mis deberes, intentando estar entretenido para retrasar su apertura, pero llegó un momento en el que terminé todo lo pendiente.
Sin nada más por delante me dije que debía hacerle frente a mi suerte, si había una confusión, solo la descubriría al revisar los documentos, por eso no pude dilatar la lectura de esos folios.
Al comenzar a analizar el escrito, supe, por la forma en la que venía redactado, en dónde se citaban una serie de leyes y se repartían tecnicismos por doquier, que su fin era entorpecer mi lectura y confundirme, para generarme incertidumbre y que me ciñera a sus requerimientos.
Me causaba temor el hecho de que cualquiera pudiera acceder a mis datos personales. ¿En dónde estaban esos dispositivos que velaban por su protección o acaso era mentira eso de que resguardaban el acceso a tu información personal? ¿Cómo carajos habían accedido a mi dirección, a mi nombre completo y sabían exactamente a lo que me dedicaba?, sin duda, esto me creaba inseguridad, a su debido tiempo me pondría con este tema, presentaría una queja formal a quienes se encargaban de salvaguardar su protección.
Seguí con mi escudriñamiento, hasta que caí en su similitud con otros escritos que recibía constantemente en el mail, en donde del mismo modo usaban palabritas difíciles, conminándome, como no, a contactarlos y ponerme a su disposición para solucionar el problema en el que supuestamente estaba inmerso.
A estos correos nunca solía prestarles atención, sabía claramente que eran un fraude, por eso mismo pasaba de ellos, sin embargo, en la situación en la que me encontraba decidí revisar alguno, pronto me di cuenta de que era similar en forma a la carta certificada, por lo tanto, estaba claro que no era un documento legal, lo habían enviado de esa forma, como si fuera algo sumamente importante, para ver si caía en su juego.
Cuando comprendí que la carta era idéntica a los mails que recibía, me sentí más tranquilo, pues sabía que ese tipo de mensajitos los enviaban a destajo, esperando que algunos incautos siguieran sus directrices.
Cuando releí tranquilamente las incoherencias que contenía el escrito, finalicé abruptamente su lectura, cogí el papelito, lo doble, lo metí en su sobre, de buena calidad, por cierto, con paciencia lo volvía a cerrar, me di la molestia de que encajara todo nuevamente en su lugar, una vez que terminé lo tiré a la basura, de nada servía prestar atención a tonterías de este estilo, salí rumbo a casa.

